S. MARCOS

"SI ALGUNO QUIERE SER EL PRIMERO, QUE SEA EL ÚLTIMO Y EL SERVIDOR DE TODOS"..... "CUANTO QUISIÉRAIS QUE OS HAGAN A VOSOTROS LOS HOMBRES HACÉDSELO VOSOTROS A ELLOS"

DEVACHAN O CIELO




T. Subba Row

(Las siguientes notas son respuestas a preguntas filosóficas formuladas por algunos de
los Delegados a una Convención de la Sociedad Teosófica).

DEVACHÁN
Se ha preguntado: ¿por qué la actividad desarrollada en el Devachán por una mónada
humana debe durar un período de tiempo más largo que la actividad de la misma
mónada en nuestro plano de existencia?

Desde nuestro punto de vista actual, hay una gran diferencia. pero no es así desde el
punto de vista de una entidad devachánica.

Cuando un yogui se encuentra en estado de Samadhi, los años pueden pasar y parecerle
a él sólo meses o días. La energía desarrollada en el Plano Astral. produce efectos que
duran un período de tiempo más largo que el producido por una, cantidad igual de
energía desarrollada en el Plano Físico, debido a que se encuentra en el Plano Astral,
una menor fricción de oposición.

En el plano objetivo, el sonido metálico producido por el golpear de una campana no
durará más de cinco o seis minutos, por muy finamente que la campana haya sido
construida, pero después que el sonido parece haber cesado, para el hombre corriente, el
chela puede oírlo en el Plano Astral durante una o dos horas más. Por eso decimos que
siendo el impulso el mismo, el período de tiempo ocupado por sus efectos es diferente
en el Plano Físico y en el Plano Astral.

No es posible fijar anticipadamente la duración definitiva del tiempo que ha de pasar en
el Devachán un ser humano o aun una raza; ello depende en gran parte de la naturaleza
y desarrollo de la mónada espiritual en el hombre y también de los impulsos que ella
haya generado en el mundo de los efectos, y también de la naturaleza de las aspiraciones
del hombre. Cuando se hace presente en la mónada el elemento de espiritualidad. su
existencia devachánica será más larga. Tal vez un elevado Adepto. haciendo un
cuidadoso análisis psíquico de un hombre. estaría capacitado para predecir la duración
de la permanencia de este último en el Devachán por un período entre uno y dos mil
años, pero no podría dar la exacta duración.

Al estimar la influencia que un determinado pensamiento. o una serie de pensamientos
tendrían en la existencia devachánica de un hombre, debemos inquirir cuál ha sido la
utilidad de estos pensamientos y sus efectos en el mundo en general,y no imaginar que
todo depende de que el pensamiento sea subjetivo u objetivo. Es un error suponer que la
ideación que se manifiesta en trabajo práctico tiene menos influencia en el Devachán
que la ideación que sólo queda en el Plano Mental.

Un buen trabajo en el Plano Físico ayuda a nuestro desarrollo espiritual. Primero: por su
influencia en la formación de hábitos; un hombre constantemente ocupado en hacer
buenas obras, tiene pocas probabilidades de adquirir malos hábitos. Segundo: por sus
efectos en el Plano Astral y en el Plano Físico, una buena acción concentra buenas
influencias en el qué la realiza. Cuando un hombre genera mal Karma, sus propios
pensamientos atraen hacia él, fuerzas que le conducirán de mal en peor. Un hombre que
genera buenas ideas, atrae influencias de una naturaleza completamente diferente, y esas
ideas le ayudarán en el curso de su vida. Por otra parte, las acciones no deben ser
juzgadas sólo por sus efectos porque de hacerlo así faltaría un elemento; el impulso
íntimo que origina el acto, debe también ser tomado en consideración.

Nuestra responsabilidad por las consecuencias que originen nuestros malos
pensamientos, debe ser considerada desde un punto de vista puramente causal, con
exclusión de toda idea respecto a un árbitro juzgador. El hecho es que los malos
pensamientos generados por nuestra mente dejan una impresión en el Plano Astral,
aunque, si esos pensamientos son rechazados por nuestra oposición a ellos, sus malos
efectos podrían ser neutraliazdos; pero si nuestra fuerza de voluntad cede ante los malos
pensamientos, ellos producirán perniciosos efectos. mientras que si son controlados por
una decidida autodisciplina, entraremos en el sendero de la virtud.

La existencia devachánica no siempre comienza inmediatamente después de la muerte.
En el caso de personas muy buenas, el período comienza de inmediato y no se siente la
transición del Kama-loka.

Hay sin duda algunos casos tales como el de un infante cuya mónada no haya agotado
los resultados de su Karma, o donde exista alguna razón física contraria a la existencia
en un cuerpo determinado, en que la reencarnación puede tener lugar algunos minutos
después de su muerte; también puede no ocurrir en un centenar de años, durante cuyo
período la entidad se halla sumida en un profundo sueño en el que no hay ideación.
Cuando una entidad se reencarna, invariablemente se destruye el cascarón astral.

LOS SENDEROS DE LA TRADICIÓN OCIDENTAL (y II)






Las iniciaciones en el Plano de la Mente Abstracta están relacionadas con el
desenvolvimiento del pensamiento intuitivo y del poder del razonamiento deductivo, que se
extiende de lo conocido hasta lo desconocido, traduciéndolo en términos conocibles. Se lo
puede llamar el Rayo Pitagórico, porque tuvo su predominio en las Escuelas de Misterios
de Grecia. Este es el verdadero Rayo de la Sabiduría, porque su contacto representa la
primera de las iniciaciones objetivas, abriéndose las puertas del yo y entrando en
inmediatas relaciones con el no-yo. Todas las iniciaciones anteriores a ésta no hacen más
que abrir las ocultas alturas o profundidades del yo.
El Rayo de la Mente Concreta es el aspecto más elevado de la personalidad
encarnada. Hermes, el Tres Veces Grande, es el Logos de este Rayo. Su mayor
desenvolvimiento se alcanzó en los sistemas Egipcio y Cabalístico y luego fue entrefundido
con el pensamiento cristiano en las escuelas de los Neo-Platónicos y de los Gnósticos; pero
la enérgica persecución de la Iglesia, que ya se había exteriorizado desde hacía mucho
tiempo, las destruyó completamente como sistema organizado.
Sus estudios fueron mantenidos vivos durante las Edades Obscurantistas entre los
judíos, que fueron los principales exponentes de su aspecto cabalístico. Su aspecto egipcio
fue reintroducido en Europa por los Templarios, después de las Cruzadas, que les
permitieron ponerse en contacto con los centros sagrados del Cercano Oriente. Destruidos
nuevamente por el temor y los celos de la Iglesia, reaparecieron una vez más en la larga
línea de Alquimistas, que florecieron después de que el poder de Roma fue destruido por la
Reforma. Y está completamente vivo en nuestros días.
El Rayo que se relaciona con el Plano Astral superior, es el conocido como el Rayo
Céltico, porque sus iniciaciones en el yo emocional superior dieron a los Celtas el ímpetu
de su cultura racial. Se lo puede ver en sus más elevadas manifestaciones en la primitiva
tradición Griega, especialmente en los cultos Dionisíacos antes de que la influencia del
pensamiento Oriental y egipcio hubiera introducido cambios en lo que era típico del genio
racial Helénico.
El Rayo Céltico es esencialmente elemental y se refiere al aspecto Natural de las
cosas. Y siendo una iniciación de las emociones, su standard de valores es estético, no
ético. Sus ideales son la belleza y la alegría, no la verdad y la bondad, debiendo tener esto
bien presente al juzgar a sus adeptos. Está muy lejos del mundo de los hombres y de todos
los valores mundanos; pero sin su levadura, el utilitarismo aplastaría toda visión amplia e
impersonal.
De este Rayo es de donde sacan su poder y su inspiración todos los artistas
creadores, y de él dependen todas las obras de la imaginación. Es esencialmente el Rayo del
Artista, sea cual fuere el medio que utilice para darle expresión, y es justamente la fuerza de
este rayo la que hace y constituye la sutil diferencia entre los productos del arte manual y
personal y los productos de la máquina, y da a las cosas hechas personalmente por el
hombre esa fascinación sutil que tienen para toda alma sensitiva. Aunque su técnica no
fuera tan perfecta como la de la fábrica, esas obras están llenas de la maravillosa vida
elemental del Rayo Céltico, que su creador ha introducido en ellas mediante la inspiración
obtenida de dicho Rayo. SÍ, están literalmente animadas con esencia elemental, y de ahí
que uno las sienta como algo viviente que sirve de compañía, en una forma que es
imposible que una cosa mecánica pueda dar.
Pero aunque la expresión Griega de la Antigua sabiduría ofrezca un material
excelente para el estudio, tenemos que buscar la manera de ponernos en contacto con su
poder, actualmente por medio de la forma que ha creado en el espíritu colectivo de nuestra
raza. La verdadera expresión del Rayo Céltico. Para el habitante de las Islas Británicas,
reside en la tradición galense de sus leyendas de hadas y espíritus de la Naturaleza.
Muchas generaciones de intelectualidades británicas se han nutrido en las
tradiciones clásicas y, consiguientemente, han producido ese extraño tipo de belleza clásica
y antigua literaria o artística. Se trata de un tipo de belleza que exige una cultura especial,
una cultura clásica similar a la que inspira al creador de algo hermoso, porque la vida
elemental que anima sus creaciones se deriva del aspecto Helénico del Rayo Céltico ya que
la tradición romana deriva igualmente de esa fuente, y, por lo tanto, no apela al hombre
común que no tiene esas afinidades dentro de su alma. Los contactos con fuerzas extrañas
tienen que ser formados lenta y primorosamente, pues no surgen espontáneamente ni suelen
ser innatas, y no solamente tienen que ser formadas, sino que deben ser tratadas
cuidadosamente, porque son como las plantas tropicales del alma.
Pero lo que deriva de las tradiciones de nuestro propio pueblo, surge como el agua
de un manantial, algo viviente que sale de la tierra oscura, fresco con el aliento de la yerba,
los prados o de los árboles de las selvas; de algo que brota chispeante, cantarina, de tal
manera que hasta el vagabundo más insensible no puede menos que regocijarse y no
necesita hacer comentario alguno para hablar de sus bellezas: las ama porque las goza y las
goza porque vitalizan toda su naturaleza. Y vitaliza su naturaleza porque lo pone en
contacto con la tierra calentada por el sol y humedecida con la lluvia, su tierra nativa en
donde sus pies desnudos dejan huella, como hacía cuando niño, cuando toda su alma estaba
abierta a lo Invisible. Sopla en su alma como el viento en las montañas y lo arrastra como
las olas en el mar, y su corazón salta de contento como llamas del hogar vivientes. Porque
gracias a las cenizas de sus padres tiene afinidad con los elementos de su tierra nativa y por
los senderos de su niñez sueña que se pone en contacto con esta influencia Céltica. El
iniciado del Rayo Céltico es el Niño Inmortal, el Inocente Celestial, siempre joven, pero
nunca sabio, porque la sabiduría no pertenece al Rayo Céltico.
El Rayo que corresponde al Plano Astral Inferior es conocido como el Rayo
Nórdico, porque los contactos más puros que podemos tener de esta tradición, ya muy
corrompida, se encuentran en la Mitología Nórdica. El Plano Astral Inferior es el plano de
los instintos primitivos y de las más crudas pasiones asociadas con ellos y es la sublimación
de estas pasiones las que producen el éxtasis de la iniciación de este contacto. En la
Tradición Nórdica, el éxtasis es el resultado de la sublimación de la cualidad del valor en
toda su apoteosis ebria de la batalla.
En otras tradiciones este Rayo toma diferentes formas. En el sistema Hindú es el
terrible culto de Kali, con sus “thugs” y sus automutilaciones: la apoteosis de la crueldad,
no del valor. También pertenecen a este Rayo el culto Priápico, en contraposición al
aspecto Dionisíaco del culto fálico.
Sin embargo, no debe creerse que este Rayo sea malo por sí mismo. Nada de cuanto
Dios ha creado es malo de por sí; pero se convierte en malo por las perversiones y
deformidades a que puede sometérselo. El Rayo Nórdico es el Rayo de las virtudes heroicas
del valor, de la resistencia y de la estabilidad. Cuando faltan estos elementos primitivos, los
pueblos se tornan decadentes, neuróticos, maniáticos y supersticiosos, ocupando lo artificial
el lugar de los instintos naturales.
El tiempo en que este Rayo se manifestó en la tierra es ya tan remoto que sus
funciones estaban correlacionadas con el cerebelo, porque estaba en operación antes que el
cerebro se desarrollara y diera a la frente sus características humanas. Normalmente, la
actividad mental correspondiente a esta parte del cerebro no entra dentro del foco de la
personalidad en estado de vigilia, sino que se mantiene en la subconsciencia, elevándose a
la superficie sólo durante períodos de emoción intensísima o cuando las partes más
desarrolladas del cerebro han quedado anuladas por la acción de drogas o de enfermedades.
Además, es, por supuesto, el Rayo por excelencia de la Magia Negra, habiendo
quedado extraordinariamente contaminado a causa de eso. Sus contactos se emplean
únicamente en cultos de hechicería muy primitivos y, por más contradictorio que parezca,
también lo utilizan los Ocultistas muy elevados, porque del poder de ponerse en contacto y
dominar las fuerzas de este plano, depende el poder de producir efectos tangibles en la
materia densa.
No puede darse el Nombre del Jefe de los Maestros de este plano, porque constituye
una Palabra de Poder; pero sí puede decirse que la misión especial del Arcángel Miguel es
la de guardar las puertas del Mundo Inferior, de manera que ninguna explosión de caos y
confusión puede atravesarlo y llegar al plano propio de la tierra.
El Rayo causante del trazado o sedimentación del Plano terrestre es muchísimo más
antiguo que el Rayo Nórdico. Se manifestó antes de que la materia conocida por nosotros
en su aspecto más denso se hubiera desarrollado. Como fuerza iniciatoria desarrolla los
poderes del doble etérico. Sus contactos se trabajan en el Oriente de acuerdo con la
disciplina del Hatha Yoga (Jatja Yoga), y como no tenemos ninguna escuela similar en el
Occidente, podemos llamarlo el Rayo Etérico.
En su aspecto original hace ya muchísimo tiempo que desapareció de la
manifestación; pero el ciclo de la Evolución está comenzando a retrotraerlo nuevamente
aunque sobre un arco superior de la espiral y ya estamos contemplando un gran
desenvolvimiento del poder de la mente sobre el cuerpo en cultos tales como la Ciencia
Cristiana y el Nuevo Pensamiento. Los que curan mediante el poder de la mente lo hacen,
por supuesto, operando sobre el cuerpo etérico, y de la misma manera es como obtiene el
fakir sus resultados.
Estos siete rayos constituyen toda la gama de la iniciación y a nadie se le puede
llamar adepto si no posee los grados correspondientes a todos ellos. El Rayo Búdico está
más allá de nuestra Evolución o etapa actual, mientras que el Rayo Etérico, en su aspecto
original, está mucho más atrás. El Rayo Cristiano es el punto focal de nuestra Edad, y el
desenvolvimiento que se está produciendo se ajusta a los lineamientos establecidos por el
Maestro Jesús. Los poderes de los demás rayos, con excepción del Rayo Búdico, que no
pertenece por el momento al Plano Terrestre, son recapitulaciones gracias a las cuales el
hombre toma posesión para sí de lo que la humanidad en conjunto ya ha realizado en el
pasado y que forma parte de la herencia de la raza.
El Maestro Jesús, Logos Solar del Rayo bajo el cual se está desenvolviendo la
civilización actual, es el Señor de esta Época y su Nombre constituye la Suprema Palabra
de Poder, porque a cada manifestación del Cristo están sometidas todas las cosas de los
cielos y de la tierra, incluyendo a aquellos de Sus hermanos que lo han precedido. Otra
aparición de la Fuerza Crística vendrá a su debido tiempo y estación, como lo enseñan
todas las religiones: pero todavía no se ha producido y el Maestro Jesús es el Maestro de los
Maestros en el Occidente y el Gran Iniciador de los pueblos de raza blanca.

Dion Fortune

LOS SENDEROS DE LA TRADICIÓN OCCIDENTAL ( I )




La Tradición Occidental tiene diferentes aspectos, que realmente constituyen otras
tantas diferentes escuelas dentro de la misma tradición, y a esas escuelas se les
suele dar el nombre de Rayos. Estos Rayos son denominados de a-cuerdo con los
colores del espectro, con los cuales se dice tienen cierta relación. Pero existen diferencias
de opinión en lo relativo a los colores que se deben adjudicar a los distintos Rayos. El
sistema popular de asignar el Primer Rayo al primer Plano, y así sucesivamente, es
absolutamente arbitrario y exotérico, porque los planos no se desarrollaron en un simple
círculo de rayos, pues diferentes períodos de Pralaya intervinieron en distintos puntos. Los
verdaderos colores esotéricos difieren de esa enumeración en varios aspectos. Por lo tanto,
se ha empleado una terminología que denomina los Rayos de acuerdo con la escuela que
los ha llevado a su más alto desenvolvimiento y que los correlaciona con los planos y
estados de conciencia correspondientes. Este sistema será fácilmente comprendido por los
lectores, sea cual fuere la terminología a que estén acostumbrados y evitará las confusiones
mentales que se producen cuando los términos a que uno está habituado se prestan a
aplicaciones con las que no estamos familiarizados.

La cuestión de los Rayos es un asunto muy técnico y difícil, y aunque es de la
mayor importancia para el Ocultismo Práctico, no es posible entrar en detalles en estas
páginas, porque exigiría todo un libro que tratara del asunto. Por el momento bastará con
decir que los Rayos tuvieron su origen en las emanaciones periódicas de los impulsos
vitales del Logos. Podemos concebir estas emanaciones o emisiones como si se cortaran o
abrieran avenidas o canales en los planos internos, de manera que la fuerza del Logos
pudiera continuar fluyendo por ellos una vez que el empuje original se hubiera agotado por
sí mismo. Estas emanaciones van construyendo los sucesivos planos de manifestación,
depositándolos, precipitándolos, si así puede decirse, en la misma forma que las
inundaciones de un río depositan un sedimento. Cada una de estas emanaciones tiene que
encontrar su ingreso en el plano de la materia por intermedio de un ser encarnado, y los
Grandes seres que habían alcanzado la perfección en evoluciones anteriores, vinieron ahora
al frente para emprender esta tarea. Una vez que la han completado y la emanación ha
depositado su sedimento, comienza a disminuir el impulso, y entonces Ellos se retiraban a
los Planos Internos, para seguir trabajando y enfocar esa manifestación particular de la Vida
del Logos, dándole forma y expresión. Por ese motivo se los conoce como Señores del
Rayo o Logos Planetarios.

Los Planos de la humana conciencia corresponden con los planos establecidos por
los Rayos, y son las fuerzas de un rayo, reconcentrados en miniatura gracias al ritual los
que se emplean para estimular el correspondiente estado de conciencia y poniéndolo en
actividad.

Cada alma posee los siete aspectos; pero, en una encarnación dada, algunos de
dichos aspectos pueden permanecer latentes. Es muy raro que se produzca un
desenvolvimiento armonio so y bien redondeado. Uno de los planos será el foco de la
conciencia y los demás aspectos quedarán subordinados y contribuirán en beneficio de
aquél. Por ejemplo, una persona puede funcionar en sus emociones, y sus juicios quedarán
influidos por sus sentimientos. Otra puede estar concentrada en su mente, y, según la
conocida expresión, será la cabeza la que gobierne al corazón. Cuando estos individuos
llegan a la iniciación, el Iniciador se encuentra ante la dificilísima tarea de persuadirlos para
que desarrollen los aspectos complementarios y lleguen así al equilibrio indispensable.
Es comparativamente fácil provocar una estimulación de las tendencias innatas de
una persona. La dificultad consiste en fortalecer sus puntos débiles o lados flacos, única
cosa que produciría el equilibrio requerido. El individuo mental tiene que aprender a usar
su corazón y el sentimental a usar su cabeza, porque aislados no son suficientes.
Por consiguiente, los estudiantes tienden a separarse en grupos de acuerdo con sus
afinidades o tipos, y los diferentes tipos tienen que ser tratados en forma distinta en las
escuelas de iniciación. Los Misterios Menores tratan siempre de establecer una disciplina
armoniosa preliminar primero para lograr la purificación y disciplinar el carácter, y luego
para desarrollar equilibradamente los poderes intelectuales, especialmente el de la
concentración. Todos los candidatos tienen que pasar por este curso y son muchísimos los
fracasos que se producen por una especialización prematura. Sólo después de pasar por los
tres grados, en los que se educa y disciplina la conciencia, puede hacerse el voto y ser
aceptado para pasar a los Misterios Mayores.

Y aquí es donde se separan según los rayos, trabajando primero en uno y luego en
otro, hasta haber adquirido los poderes de los planos a los que corresponden esos rayos.
Cada Rayo influencia un aspecto distinto de la conciencia, y cuando el estudiante ha pasado
por todos ellos, su naturaleza estará desarrollada, purificada y armonizada en todo sentido.
Es entonces que cada uno, de acuerdo con su temperamento, elige el Rayo en el que se
especializará y se pone a trabajar en seguida sobre ese Rayo. Pero es esencial que haya
tenido la experiencia en todos los demás Rayos antes de que haga esto, pues de lo contrario
sería como un compositor que estuviera tratando de instrumentar una orquesta e ignorara,
por ejemplo, la técnica de los instrumentos de cuerdas o los de viento: no podría
instrumentar ni componer nada a menos que conociera perfectamente su técnica. Así ocurre
con el iniciado: aun en el caso de que el plano elegido fuera el Espiritual Superior, le es
indispensable conocer el Astral Inferior, y si el plano que eligiera fuera el de las
potentísimas fuerzas elementales del Astral Inferior, necesitaría, igualmente, poderse poner
en contacto con el Espiritual Superior, porque si no correría el riesgo de ser arrastrado y
sumergido por los mundos no-humanos de la Naturaleza.

Cada plano y su aspecto correspondiente de conciencia está abierto bajo la égida del
Señor del Rayo, cuyo nombre verdadero constituye la suprema Palabra de Poder en ese
plano.

Desgraciadamente, cada escuela oculta tiende a especializarse, porque los
temperamentos raciales tienen sus inclinaciones naturales. Los Rayos más trabajados
actualmente en la Tradición Occidental son los Rayos de la Mente Concreta y del Espíritu
Concreto. La Tradición Oriental, por su parte, ha llevado al mayor grado de
desenvolvimiento el Rayo de la Materia Etérica, mediante el Hatha Yoga (Jatja Yoga) y el
Rayo del Espíritu Abstracto en el Raya Yoga. Otros rayos han tenido su desenvolvimiento
en diferentes fases de la historia del mundo. Los Griegos, por ejemplo, operaban sus
iniciaciones sobre los Rayos del Astral Superior y de la Mente Abstracta. Cuando
arribamos al estudio de un Rayo, no es necesario dirigirnos a la escuela esotérica que se ha
especializado en ello.

El séptimo plano, el del Espíritu Abstracto, no lo podemos alcanzar jamás en esta
época de la evolución, mientras estemos dentro del cuerpo. Para ponerse en contacto con él,
el Ego tiene que abandonar el cuerpo, el cual cae en un trance profundo. Este aspecto ha
sido muy desarrollado en el Oriente, siendo conocido generalmente como el Rayo Búdico,
aunque tenemos algunos ejemplos en el Occidente en nuestros místicos extáticos, siendo
Santa Teresa la principal autoridad que se conoce exotéricamente en esa materia.
Actualmente este caso es rarísimo y sólo puede ser desarrollado en el más absoluto retiro y
bajo condiciones ascéticas. No tiene este Rayo un Logos en el mismo sentido que lo tienen
los demás, pues aún no ha sido traído a la manifestación en la materia y, por lo tanto, nunca
ha sido enfocado por la conciencia de un ser encarnado. Se le puede invocar y ponerse en
contacto con él en pleno estado de trance solamente, y nunca en plena conciencia de vigilia,
pues pertenece al plano del Espíritu Santo.


Las operaciones de estos contactos implican la retirada del alma del mundo, y no
pueden emprenderse hasta que esté próximo el tiempo en que el individuo pueda librarse de
la Rueda de Nacimientos y Muertes. La tentativa de concentrarse para entrar en contacto
con ese plano antes de que haya llegado el tiempo para ello, produce un detenimiento del
crecimiento espiritual. Tenemos en Europa un ejemplo de esto en los Quietistas: Mme.
Guyon, para usar una metáfora significativa de la gran obra de Evelyn Underhill, sobre el
Misticismo, decía: “Es como ponerse a tomar el Sol como un gato, pero bajo el Sol de la
Vida”. El desarrollo extensivo de este sistema es lo que paralizó por completo el progreso
del Oriente.

El Sexto Plano, o Plano del Espíritu Concreto, es el punto de enfoque de la cultura
actual. Desde ahora en adelante se irán desarrollando las cualidades espirituales del Amor,
de la Verdad, de la Bondad, de la Pureza y muchas otras. Este Rayo se hizo manifiesto al
hombre por intermedio de Jesús, que es el Señor de los señores y Maestro de los maestros y
es el Señor del Rayo; conociéndoselo, por lo tanto como el Rayo Cristiano. La iniciación en
este Rayo es el más elevado ideal que un ser humano pueda lograr mientras esté todavía en
el sendero de la Evolución Humana.

Los contactos con este Rayo son los que le permiten tener la suprema Visión de la
Belleza y los que convierten su cáliz en un Grial. Lo que enseñaba a los discípulos en las
cámaras superiores era este oculto poder del Cristianismo, mientras que a la multitud sólo
se le daba una regla de vida, regla que, si era seguida fielmente, los podía conducir también
a la Cámara Superior, donde podían recibir la enseñanza interna que no es realmente
mantenida en secreto, sino meramente separada de la otra. Es el Poder del Rayo Cristiano
que brilla en el Grial, y es a la Iglesia del Grial a la que va a parar el aspirante que elige
seguir el Sendero de la Cruz. Esta es la Iglesia Invisible que se encuentra detrás de la
visible, y que no es para ser intelectualmente comprendida, sino “vivida”. La devoción y
los sacramentos conducen gradualmente al hombre a esa Iglesia Interior. Entonces la iglesia
o templo de piedra desaparece para él y se encuentra de pronto en la iglesia no erigida por
mano alguna, porque es eterna en los Cielos. Es aquí donde el místico cristiano rinde su
adoración; es aquí donde encuentra al Maestro cara a cara, en el vino y el pan que no son
pan ni vino, sino las substancias de una operación mágica sublimadas y convertidas en Oro
Espiritual.

Dion Fortune

EL ORIGEN DE LOS MISTERIOS











Con objeto de comprender la importancia de la iniciación, sería necesario echar una
ojeada a la historia de la Evolución de la Humanidad. La Ciencia Ocúltanos enseña
que en su hora existieron otra clase de seres humanos, distintos de los que
actualmente conocemos. A estas especies distintas se les da el nombre de Razas Raíces y se
cree que la Raza Raíz que actualmente está en posesión de nuestro globo es la Quinta que
ha habido en la serie evolutiva. En las dos razas anteriores, conocidas bajo la denominación
de Polar e Hiperbórea, la conciencia no se había individualizado aún; pero la humanidad
era guiada y estaba compenetrada por un Alma-Colectiva, de la misma manera que pasa
con los animales inferiores actualmente. La psicología esotérica de las almas-colectivas
representa un vastísimo campo de estudio y es un tema demasiado complicado como para
explicarlo en estas páginas. Bastará con decir que las operaciones de esas Almas-Colectivas
pueden ser reconocidas fácilmente en la inteligencia de la hormiga o de las abejas, así como
en las migraciones de las aves. Muchos fenómenos desconcertantes de la inteligencia
animal pueden ser explicados por la hipótesis del alma-colectiva.

Conforme prosiguió la evolución humana, la substancia mental común a toda la
especie se fue organizando en unidades distintas y complejas, encarnándose en vehículos o
cuerpos separados, que antes formaban el cuerpo-compuesto del grupo. Estos complejos
organizados que se fueron desarrollando en torno de los núcleos originales o chispas
divinas, se difundieron en las masas amorfas de las almas-colectivas, convirtiéndose
finalmente en entidades individualizadas y desarrolladas en forma humana. Después de que
la Evolución alcanzó cierto nivel, estas entidades individualizadas alcanzaron un grado de
independencia que hizo muy difícil controlarlas para el Alma-Colectiva que las guiaba.
Entonces el Logos convocó en Su ayuda a aquellos de sus hijos que habían completado el
ciclo de su crecimiento en una evolución previa, alcanzando el estado de madurez cósmica
necesario. No debe olvidarse que una Evolución es para el Logos Solar lo que una
encamación es para un ser humano, y que cada evolución no es más que un día en la gran
vida cíclica de Brahma.

Estos Grandes Seres influenciaron a los precursores de la humanidad, presentando
imágenes a sus mentes mediante ciertos procedimientos que podríamos llamar sugestión
telepática. Las imágenes necesarias para permitir que la sensación se convirtiera en
procesos mentales, fueron provistas, ya hechas, por decirlo así, ahorrándosele a la
humanidad la larguísima y laboriosa necesidad de formarse estas imágenes gracias a sus
experiencias acumuladas. En el Primer Día Cósmico, por supuesto, la humanidad de
entonces tuvo que pasar por este proceso; pero en las subsiguientes evoluciones pudo
recapitular rápidamente las etapas por las que ya había pasado con la ayuda de los
Hermanos Mayores. Sólo cuando se ha llegado al nivel más alto del Día Cósmico anterior,
comienza realmente la evolución basada en la materia prima de la experiencia.

Mediante las experiencias a las cuales era susceptible ahora la conciencia, la mente
concreta u objetiva de la humanidad se fue construyendo sobre la base del contenido
inspiracional que había sido inyectado en la mente subconsciente gracias a los esfuerzos de
los Hermanos Mayores y las influencias del Alma-Colectiva. Finalmente se llegó al punto
cuando la conciencia concreta sobrepasó y predominó sobre la subconsciencia
inspiracional, de la misma manera que ésta había predominado sobre la influencia del Alma
-Colectiva: la línea de control directo del Logos a través del Alma Universal hasta el
individuo, se perdió entonces. Así fue como se hizo indispensable establecer una conexión
entre la mente concreta y lamente inspiracional o subconsciente, de manera que pudiera ser
restablecido el control Cósmico. Y esa fue justamente la función de los Iniciadores
Cósmicos o Manús.

Estos Grandes seres, que son los más próximos a la humanidad de todos los Señores
de la Evolución pues obtuvieron su desenvolvimiento durante el Día Cósmico que precedió
inmediatamente al nuestro, aparecieron entonces sobre la tierra a mediados del período
Atlántico.

Estos Seres son “los Sumos Sacerdotes y Reyes, según la Orden de Melquisedeck”,
seres sin padre ni madre, que formaron sus vehículos físicos sin otro auxilio humano de
ninguna especie. Sumisión consistía en comunicarse con la mente concreta de la humanidad
y establecer una conexión o asociación de ideas que iba de lo consciente a lo subconsciente,
permitiendo así al hombre captar las vibraciones más sutiles, que son la voz de las altas
esferas.

Para lograr este propósito Ellos tuvieron que aparecer ante la conciencia concreta y
objetiva en forma igualmente concreta y objetiva y con grandes dificultades pudieron
construir un vehículo que la conciencia concreta pudiera conocer. Estas formas antropoides
eran tan absolutamente inadecuadas para las potencias tan elevadas que debían expresarse
por ellas, que sólo podían utilizarse con grandes dificultades y por cortos períodos de
tiempo. De ahí provienen los relatos que hablan de la súbita aparición y desaparición de los
dioses que formaban parte de todas las tradiciones primitivas, porque estos grandes seres
fueron realmente los antiguos dioses de la Mitología y de las fábulas, los Divinos
Fundadores de las culturas raciales, a los cuales recordaron todas las primitivas tradiciones.
Sin embargo, no debemos confundir a estos dioses con la personificación de las
fuerzas de la Naturaleza, que tuvo lugar en épocas anteriores. Esos son los Dioses de la
cultura o los progenitores divinos.

Estas grandes entidades reunieron en torno suyo a una cantidad de estudiantes
seleccionados, los más promisores de la raza a la que pertenecían, y entonces
desenvolvieron sus facultades hasta que les fue posible conocer conscientemente las
sutilísimas vibraciones que hasta entonces sólo habían podido percibir intuitivamente, con
lo cual se recuperó el tipo primitivo de mentalidad en un arco superior de la espiral. Una
vez que se logró este objeto, los Manús pudieron retirarse a esos niveles en los cuales
pueden obrar con mayor facilidad y libertad, exigiendo a sus discípulos que se elevaran
hasta Su propio plano y concurrieran allí para recibir la instrucción adecuada, dejando a
cargo de esos discípulos la tarea de instruir a otros aspirantes de grado inferior, en la misma
forma en que ellos habían sido instruidos y ejercitados, formándose así las diferentes
escuelas ocultas a través de las generaciones.

Así fue como se estableció el culto de la Adoración al Sol que fundaron los
Atlantes, conjuntamente con su escuela de iniciación de profundo conocimiento. Los
Manús pudieron entonces comunicar a sus discípulos todo lo referente a la formación de
las Esferas, ya que Ellos habían estado presentes cuando esas Esferas se habían formado.
También pudieron informarlos acerca de las fases por las que había pasado la Evolución,
puesto que habían sido sus testigos oculares, habiéndose Ellos mismos desarrollado en
alguna de dichas fases o siendo discípulos de los que lo habían hecho.
Así es como las Escuelas Ocultas han conservado las tradiciones de la historia de la
Evolución Cósmica.

ESOTERISMO, OCULTISMO Y MISTICISMO




Antes de encarar el estudio del tema de este libro, Esoterismo: órdenes,
fraternidades y grupos, es necesario definir el sentido en el que empleamos la
palabra “esotérico”, en cuyo término incluimos todos los aspectos de la ciencia metafísica.

Sin embargo, al hacerlo así, notamos que presenta alguna dificultad, ya que es un
término relativo, que se emplea en contradistinción con el Exoterismo. El Esoterismo
comienza donde termina el Exoterismo, y como los límites del Exoterismo están avanzando
continuamente, las fronteras del Esoterismo van igualmente, retrocediendo. Lo que antes se
enseñaba a los iniciados del antiguo Egipto, se les enseña actualmente y en forma pública a
los niños que concurren a la escuela. En un tiempo remoto la aritmética, la escritura y la
lectura eran ciencias ocultas. Y actualmente pasa otro tanto con los aspectos más profundos
de la hipnosis, aunque algunas de sus características menores hayan sido redescubiertas por
los hombres de ciencia exotérica. Conforme avanza la evolución general, el hombre
corriente se torna capaz de recibir lo que antes sólo podía ser dado al hombre excepcional.
Y lo que el hombre civilizado es al salvaje, así es el Adepto en relación con el ser humano
corriente. El poder del hombre civilizado parece realmente milagroso al salvaje, porque éste
ignora las leyes en que se funda; pero el ser humano civilizado sabe perfectamente que no
transciende el reino de las leyes físicas cuando vuela como un ave o cura a un enfermo.
Obtiene esos resultados mediante la aplicación de ciertas leyes naturales, utilizándolas
debidamente, y otro tanto hace el Adepto.


El salvaje individual puede alcanzar los beneficios de la educación o no: eso
depende enteramente de su propia capacidad. El ser humano corriente puede ser capaz de
beneficiarse con la Iniciación o puede no serlo: también depende exclusivamente de sus
aptitudes y capacidades. Sin embargo, todo individuo debe tener la oportunidad de alcanzar
el más alto desarrollo de que sea capaz. Es necesario alcanzar cierto nivel evolutivo antes
de que la Iniciación sea realizable en forma activa, de la misma manera que un estudiante
cualquiera no puede iniciar sus estudios universitarios antes de haber completado su
educación primaria.

La función de toda religión exotérica es: tratar de que cada individuo de la raza
alcance el nivel normal de la Evolución; tiene que buscar y salvar a las ovejas descarriadas
y despertar sus facultades dormidas. Hasta que el ser humano no ha aprendido las lecciones
de su credo, no está en condiciones de recibir la Iniciación. La misión de los Misterios
Menores es la de desenvolver las facultades latentes de cada individuo admitido a participar
de ellos, de manera que logre el más alto grado de desarrollo de que sea capaz. En los
Misterios Menores es donde se desarrollan las capacidades latentes del ser humano,
mientras que en los Misterios Mayores se desenvuelven las ocultas capacidades de la
Naturaleza. Los Misterios Menores pertenecen a la Esfera Subjetiva, mientras que los
Misterios Mayores corresponden a la Esfera Objetiva, y los primeros son requisito
indispensable para alcanzar los segundos. Es imposible para el ser humano dominar y
manejar las esencias elementales de la Naturaleza si antes no ha logrado el completo
dominio de los aspectos elementales de su propio ser, porque los poderes internos, si se
rebelan y desbocan, lo traicionarán ante los poderes externos. La más severa disciplina debe
preceder a todo dominio. Podemos obrar sobre lo externo mediante el correspondiente
aspecto interno, y si la naturaleza no ha sido purificada, producirá un contacto confuso
cuando alcance lo Invisible.

Las operaciones del Ocultismo están basadas en los poderes de la voluntad y de la
imaginación, que son dos fuerzas ciegas, y si no están dominadas, controladas y dirigidas
por un motivo que tenga relación con el Universo en conjunto, no es posible arribar a la
síntesis ultérrima. Es necesario universalizar la personalidad por el ideal a que aspire, para
que así pueda funcionar como una parte orgánica de todo el Cosmos. Es este impulso hacia
la universalización que constituye el ansia ultérrima del alma. El yo inferior trata de
conseguirla atrayendo todas las cosas hacia sí en una orgía de posesión, mientras que el yo
superior busca el mismo fin identificándose con todo el Universo. Tienen que lograrse dos
uniones: o bien el yo se unifica con el Universo mediante la simpatía universal, lo cual
constituye el objetivo del Ocultista, o el yo se unifica con el Creador del Universo mediante
la devoción absoluta, que es el objetivo del místico.

Sin embargo, el Ocultista, al realizar su objetivo no ha logrado aún la integración
final; no ha pasado del aspecto fenoménico manifestado al Cósmico, y, por su parte, el
místico, una vez lograda la trascendental unión, no puede mantenerla sino que cae
nuevamente en el Universo fenomenal. La integración ultérrima sólo puede realizarse por
medio de la simpatía universal y la devoción absoluta unidas en la propia naturaleza. En un
ser así todas las cosas se reúnen mediante esa simpatía universal, y dicho ser es entonces, a
su vez, identificado con el Todo gracias a su devoción.

Este es el fin ultérrimo de la Evolución del Universo manifestado en conjunto, y el
que marcha por el sendero de la Iniciación no hace más que anticiparse un tanto a la
Evolución. El objetivo de los Misterios es el de ayudar al iniciado a recorrer esa sección del
sendero que ya ha sido explorada, pues más allá existe una zona que ninguna conciencia
que resida en una forma física conoce, y esa zona debe recorrerla el ser humano solo con su
Maestro. Y más allá aún, hay otra zona que el hombre debe recorrer solo con Dios.
Esto no puede realizarse en una sola encarnación. Pueden bastar tres encarnaciones
de absoluta devoción si no hay errores. Pero, ¿quién está libre de errores y cuan avanzados
tenemos que andar en el Sendero antes de llegar al estado de absoluta devoción? No
podemos dar un paso fuera de la marcha de la Evolución con un pie y dentro de la Luz
Cósmica con el otro, pues son muchos los pasos que hay que dar para recorrer el sendero y
son muchas las veces en que se resbala y hay que volver a darlos.

Si destacamos las dificultades, es porque muchos se embarcan ligeramente en esta
grande y terrible aventura; pero los frutos de dicha aventura no son menores por ello, pues
transcienden todo cuanto el ojo pueda ver o soñar el corazón. Y tampoco tenemos que
esperar hasta el fin de la jornada para comenzar a recoger nuestra cosecha, pues día tras día
fue cayendo el maná durante toda la jornada a través del desierto, aunque fue indispensable
antes abandonar el Egipto y cruzar el Mar Rojo para que el maná apareciera.
Y de la misma manera, en la gran jornada del alma hacia la tierra prometida, que es
Dion Fortune – Esoterismo. Órdenes, Fraternidades y Grupos

el Sendero de la Iniciación, hay que tener el valor de abandonar las humanas moradas,
lanzándose el alma sola, sin hogar alguno, hacia la desolación del desierto y llegar hasta el
Mar Rojo. Y aquí es dónde los débiles se dan vuelta y vuelven a la esclavitud, a hacer
ladrillos sin paja, por los cuales no reciben salario alguno. Pero si se afronta con entereza la
prueba suprema del Mar Rojo, entonces las aguas se parten en dos por la acción de alguna
fuerza invisible y el viajero puede cruzar en seco entre las murallas de agua que se levantan
a ambos lados. Esta es la prueba de la fe, pues según las leyes del mundo las aguas deberían
caer y sólo una ley superior puede mantenerlas apartadas y contenidas.

Y, entonces, una vez que se ha pasado la prueba felizmente, y aunque el alma se
encuentre aún en pleno desierto, las aguas comienzan a fluir de la roca para apagar la sed y
el maná a caer diariamente, porque aunque el viajero se encuentra aún en el Mundo de los
Sentidos, se ha puesto bajo la protección y la operación de una Ley Superior.

Dion Fortune

LOS AGENTES INVISIBLES EN LOS TEMPLOS Y EN LAS LÓGIAS (y V)






Como en este artículo quiero hacer hincapié en el tema de los egrégores y éstos tienen una relación directa con las formas de pensamiento que creamos, voy a detallar un poco más cómo se crea una forma de pensamiento. Sabemos que en el momento actual de su evolución destacan en el hombre cuatro cuerpos, y que el más sutil y elevado (aunque menos desarrollado) es el cuerpo mental. Cuando se crea un pensamiento se originan una serie de vibraciones que repercuten sobre la materia del mundo del pensamiento que cada uno llevamos según el grado evolutivo que cada uno tenga. Entonces, la parte multicolor de materia afectada se exterioriza tomando alguna forma que siempre tiene que ver con lo que haya pensado, aunque no exactamente. Así, una forma de pensamiento benevolente puede tener una forma bella y armónica y una de cólera puede contener líneas rectas y puntiagudas que bien podrían parecer armas blancas. Todo ocultista sabe que la música es creadora de formas como se puede observar cuando se pasa el arco de un violín sobre una superficie donde haya partículas de materia. De acuerdo con esto, podemos entender también que un pensamiento atraiga la materia mental que le corresponda según su vibración, una vibración que después también atraerá materia emocional según sea la naturaleza del pensamiento. Así pues, la vibración del pensamiento creado es la que atrae la materia que servirá como vehículo para que un elemental lo habite y cumpla (en el caso de que sea dirigido hacia alguien o a algo) su cometido. De acuerdo con esto, podemos concluir con que el poder de una forma de pensamiento radica en la cantidad de materia mental; la dirección o cometido tiene relación con la voluntad y con el deseo; y el que un cometido se cumpla o no dependerá de la materia pero también del empeño, pasión o repetición.

Cada uno de nosotros tiene materia de diferentes clases de vibraciones perteneciente a alguna de las cuatro regiones inferiores del mundo del pensamiento, y de acuerdo con esto así suele ser la naturaleza de nuestros pensamientos, el poco desarrollado tendrá mucha más materia de las regiones inferiores y el más evolucionado la tendrá de las superiores. Esto no significa que haya cuatro grados morales de materia, en cada región existen muchísimas variaciones y clases de materia de la que se pueden crear otras tantas formas de pensamientos. Cuando una persona comienza a interesarse por un desarrollo espiritual y, por tanto, crea pensamientos elevados más a menudo, está atrayendo materia mental de las regiones superiores del mundo del pensamiento, la que irá acompañada de las correspondientes emociones y deseos benevolentes. Si estos, además, van dirigidos hacia alguien, volverán a su creador con el historial de las experiencias que han tenido, ocurriendo por lo general que se engrandece y embellece el aura mental de dicha persona. Obviamente, cuando más se repiten los pensamientos elevados más fácil se hace centrarse en lo positivo (lo que impide la entrada en el aura de lo negativo) y más fácilmente vibran los cuerpos mental y de deseos en las regiones superiores de sus correspondientes mundos. Una repetición de pensamientos positivos como los que se hacen en un templo o iglesia es lo que crea el egregor y hace que ese edificio sea vibrante y hermoso para un clarividente.

El poder de una forma de pensamiento se debilita según pasa el tiempo y según la distancia que haya entre él y su creador pero esto suele verse compensado porque cuando el pensamiento-forma hace contacto con otra persona o ser que está en sintonía con su vibración, ésta se fortalece, de ahí que cuando se repitan los servicios devocionales en los templos el egregor se fortalezca a sí mismo. Tanto los pensamientos como las palabras tienen el poder de crear, por tanto es lógico que la repetición de fórmulas litúrgicas y oraciones, entre otras, sean la base para que pueda formarse un templo etérico con la ayuda de los Ángeles y sus colaboradores así como del egregor. Además de lo dicho hasta ahora, hay que recordar que la energía del pensamiento será mucha o poca de acuerdo con la voluntad y con la claridad que se haya definido lo que se desea, lo que nos aclara un poco más la importancia de que los asistentes sean conscientes (estén plenamente atentos) y colaboren creando pensamientos de la misma naturaleza para así multiplicar su poder. Y lo mismo que un pensamiento obtiene más respuesta de una persona que está atenta a lo que se dice o hace y colabora, así mismo, lo que se dice y se piensa en un templo obtendrá respuesta del egregor siempre que esté un sintonía con su vibración.

Es cierto que a los asistentes que están despistados o que están pensando en otras cosas no les afecta igual un pensamiento que le llegue pero, aún así, se pueden ver estimulados sus cuerpos mentales. Otro hecho importante a tener en cuenta es que cuando un aspirante espiritual tiene por costumbre crear pensamientos buenos y hacer una serie de oraciones y ejercicios espirituales a diario, está creando su propio mundo mental de esa clase de vibración, pero si aplicamos esto a una persona malvada comprenderemos que lo que está haciendo es crearse una cárcel donde solo puede tratar con lo negativo. Así es que cada uno llevamos nuestro mundo mental y emocional según la forma de pensar, pero ese mundo se puede ver aumentado por los pensamientos formas que haya allá donde nos encontremos. ¿Comprendemos ahora el beneficio de crear buenos pensamientos y de hacer o asistir a lugares donde se hagan servicios espirituales? Es conveniente tener siempre presente que cada persona ve el mundo y a los demás a través de la materia mental que lleve consigo, y cuando esa materia es de las regiones inferiores del mundo del pensamiento, la persona no puede ver casi la luz.

En este artículo me estoy refiriendo única y exclusivamente a los agentes invisibles que manejan la materia mental y emocional en los templos, logias e iglesias. De hecho podría hablar sobre los egrégores que existen desde hace miles o millones de años en el planeta y que aún queda algún vestigio de ellos ya que se relaciona con la historia y la cultura de la humanidad, pero eso ahora no toca. La duración de un egregor depende de la repetición, así el egregor que se crea en una ermita por hacer una o dos ceremonias el día de su patrón no tiene nada que ver con la larga duración del que hay en una catedral donde cientos de feligreses van a orar todos los días y donde se hacen varias liturgias a diario. Los egrégores planetarios, de religiones o nacionales, entre otros, tienen una relación muy directa con los templos, no tienen la misma importancia, porque aunque sean formas psíquicas individuales, solo se relacionan entre los miembros asistentes que se suponen que vibran al unísono. Lo que es importante saber es que cuando un devoto o un aspirante espiritual va por el mundo creando formas psíquicas elevadas está ayudando a crear un egregor importante en grandeza y, a su vez, está combatiendo a los egrégores de baja vibración.

El egregor es etérico y se crea como reacción a la concentración psíquica que las personas hacen respecto a su atención, repetición y a su pensamiento. Por ejemplo: Las personas que creen en un infierno porque su religión así se lo ha enseñado y explicado una y mil veces, crean esa imagen en los mundos superiores. Y lo mismo podríamos decir de la imagen de una virgen o de Cristo, esto podría ser un egregor. Sin embargo, el egregor al que me estoy refiriendo tiene su actividad más centrada en la región etérica del mundo físico ya que la forma del egregor se hace a modo de reacción de lo que sucede en los planos superiores. En mi opinión, un egregor puede llegar a tener tal poder que se podría considerar milagroso. Un objeto o reliquia que haya sido motivo de devoción y oración durante siglos puede causar grandes efectos positivos sobre persona que viene desde muy lejos y que se acerque a ella llena de fe. Una imagen en similares condiciones puede hacer un milagro sobre una persona que ora ante ella fervientemente para que le conceda un deseo. No es que la imagen haga milagros sino que su magnetismo (efecto de las oraciones y de la devoción) ha creado un egregor que puede ser utilizado por Ángeles o Arcángeles para hacer un bien a la humanidad. El egregor relacionado con la virgen del rocío aquí en España no está formado solamente con las oraciones de los que se ponen delante de ella, sino también de sus fieles devotos que piensan todos los días en ella. Recuerdo haber leído algo que algún ocultista escribió sobre el carisma y venía a decir algo así como que el carisma es un egregor que crean los simpatizantes de determinada persona (actor, futbolista, cantante, etc.) y que aunque esa persona no sea tan bueno profesionalmente, el egregor que han creado sus simpatizantes (quizás por ser guapo) le da el carisma. Por eso, aunque la forma de un egregor se represente en la región etérica, está formado con los pensamientos, con los deseos y con los sentimientos de la personas.

Si bien, un egregor de una religión es como el alma que expresa el grado vibratorio o la calidad espiritual de dicha vibración, el egregor que cada persona puede crear en su lugar de oración también representa lo mismo respecto a si sus oraciones son egoístas o altruistas, etc. Los egrégores, como las formas de pensamiento, tienen una relación directa con los ángeles constructores de la región etérica del mundo físico, y son ellos y sus ayudantes los que crean estos egrégores de corta o de larga duración. Nosotros podemos crear un egregor cuando oramos varios días en un mismo sitio, pero será débil, y si no se reza más en ese lugar morirá. Pero cuando se hace eso mismo en un templo y se repite durante años es cuando se puede considerar “permanente”. Un egregor permanente individual fruto de la obra de un Ángel gracias a la constante oración, meditación, adoración, etc., puede conceder cierto despertar espiritual a la persona que asiduamente acude a ese lugar. Sabiendo esto ¿Qué no podrán causar los egrégores formados en lugares donde se consume alcohol, drogas y tabaco y se hacen otras cosas inmorales? Aunque parezca mentira esto egrégores tienen un gran poder porque están construidos por los elementales inferiores que se relacionan con las más bajas regiones del mundo del deseo. De hecho, el Guardián del Umbral individual se puede considerar un egregor formado por todas las negatividades de nuestro pasado, es decir, de los estados de conciencia que hemos tenido a lo largo de nuestra evolución hasta la vida presente. Es más, una persona no puede obtener la iniciación para funcionar consciente y voluntariamente en los mundos invisibles mientras no venza moral y espiritualmente a su guardián del umbral.

El egregor es creado como respuesta a la acumulación de formas psíquicas para que puedan ser utilizadas por una conciencia (Ángel o espíritu inferior) la cual utilizará el egregor como vehículo de evolución. Por tanto, el ser humano debería ser un creador positivo, en todos los términos, para que los egrégores que se puedan crear de su aspecto psíquico sirvan de ayuda a  la humanidad. Pero sabiendo que el egregor es una creación mental según la buena o mala voluntad del hombre y que habiendo más egrégores negativos que positivos, es obvio que los negativos se resistan a la influencia de los buenos pensamientos y que absorban con placer los malos. Y es así como cada lector debe tomar nota para poder ser creador de egrégores positivos a la vez que combate a los positivos en los lugares que más frecuenta.

De acuerdo con este conocimiento podemos preguntarnos ¿Podríamos crear egrégores positivos pensando en el futuro? Si un egregor es el efecto de una agrupación de pensamientos o formas psíquicas utilizada por una conciencia para proyectar su naturaleza por medio de vibraciones magnéticas ¿Por qué no vamos a poder crearlos? Lo que ocurre es que para que tengan efecto deberían ser egrégores a nivel de humanidad, de religión o de nueva conciencia, lo que, de hecho, ya está ocurriendo. Todo pensamiento es habitado por una conciencia y todo egregor planetario (en mi opinión) estará a disposición de los Ángeles, de los Arcángeles o quizás de otros seres; por tanto, a mayor colaboración por parte de la humanidad, mayores efectos tendremos sobre nosotros en el futuro. Mucho antes de renacer el ser humano se preparan en el mundo del pensamiento toda una serie de arquetipos relacionados con sus cuerpos y con el ambiente terrenal donde después vivirá. Pues bien, nosotros podemos hacer algo parecido aquí en la Tierra en sentido de crear egrégores (arquetipos) de lo que deseamos para la futura humanidad y procurar mantenerlos por medio de la repetición de formas psíquicas que luego serán utilizadas por las Jerarquías superiores al igual que pueden utilizar una imagen como transmisora de energías curativas o de fuerzas espirituales. Los egrégores actúan como núcleos de poder (mental-emocional) desde las regiones inferiores del mundo del pensamiento, pero cuando hablamos de egrégores creados por aspirantes espirituales debemos situarlos a partir de la tercera y cuarta región inferior. Y es desde ahí desde donde pueden influir en las mentes de los humanos que se pongan en sintonía con ellos, ya que estos egrégores o formas psíquicas están creadas con la colaboración de entidades pertenecientes a los tres mundos donde estamos evolucionando.

                                               Francisco Nieto